¿Qué es la autofagia?

Actualizado: 28 jul



Para comprender qué es la autofagia remontaremos al ayuno, ya que cuando ayunamos, las células del cuerpo inician un proceso celular de “eliminación de residuos” llamado autofagia.

En este proceso, nuestro cuerpo que no está recibiendo calorías externas (de los alimentos) recurre a las reservas internas, por lo tanto, en el proceso de autofagia el cuerpo se come a sí mismo. Osea que las células descomponen y metabolizan las proteínas rotas y disfuncionales que se acumulan dentro de ellas y que son generadoras de muchas enfermedades.

El aumento de la autofagia puede protegernos contra varias enfermedades, entre ellas cáncer y Alzheimer.

A su vez, el ayuno intermitente puede tener beneficios importantes para la salud cerebral. Puede aumentar el crecimiento de nuevas neuronas.


La autofagia favorece la microbiota intestinal


Muchos expertos en la salud aseguran que ayunar entre doce y dieciséis horas al día fortalece la microbiota intestinal, fundamental para incrementar las defensas y la respuesta inmunitaria del cuerpo ante procesos víricos e infecciosos.


Ayuda a la eliminación de líquidos


El ayuno ofrece una posibilidad natural de eliminar el agua acumulada y la sal sobrante. Las acumulaciones anormales de agua, conocidas como edemas, es lo primero que desaparece durante los primeros días de ayuno.


Respaldo científico del ayuno intermitente


Para el Colegio Médico de Harvard existe cierta evidencia científica de la eficacia del ayuno de ritmo circadiano.

Los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen el ciclo diario y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo.

Dormir por la noche y estar despierto durante el día es un ejemplo de un ritmo circadiano relacionado con la luz.

Según los estudiosos de Harvard, para obtener una buena respuesta de nuestro cuerpo frente al ayuno intermitente, habría que comer entre las siete de la mañana y las tres de la tarde. Y nunca comer por la noche, especialmente cuando se acerca el momento de acostarse.

En esta misma línea encontramos también un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad Johns Hopkins (publicado recientemente en Endocrine Society’s Journal of Clinical Endocrinology & Meatabolism).

Estos investigadores recomiendan cenar al menos cinco horas antes de irse a dormir, es decir que, si te duermes a las once de la noche, deberías estar cenando a las seis de la tarde. Al parecer, adelantando la última comida del día se disfruta de un sueño reparador y se potencia la quema de grasa durante la noche.


El ciclo de Krebs

Cuando nos alimentamos, el organismo recibe un aporte calórico basado en glúcidos (azúcares e hidratos de carbono), lípidos (grasas) y proteínas, los cuales se encuentran en los macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas). También son necesarias las sales, las vitaminas y la fibra (micronutrientes). Estos principios inmediatos son asimilados de distintas maneras a través de nuestro aparato digestivo, luego son transportados por la sangre, y acaban superando un proceso llamado ciclo de Krebs, a partir del cual se transforman en la energía necesaria para nuestro organismo.

Recuerda entonces que, debes nutrirte, darle a tu cuerpo fibra, vitaminas, minerales, proteínas y grasas saludables y comer las raciones justas, ya que todo el exceso de comida se convierte en depósitos de grasa que tu cuerpo acumula a modo de reserva.

Aprovecha el ayuno intermitente para renovar hábitos, migrar hacia una vida saludable y soltar aquellas prácticas y consumos que intoxican tu cuerpo, tu mente, tu espíritu y, por lo tanto, tu salud integral.


Para mantener la autofagia luego del ayuno, debes evitar el consumo de hidratos de carbono, para ello conoce cuáles son los alimentos aliados de la dieta cetogénica y cuáles deberías evitar.


Aquí tienes reemplazos keto de las comidas más consumidas hoy en día, para que la transición no te cueste tanto: