Aceites, ¿Cuál comprar?

Actualizado: 21 de oct de 2019



Que la palabra vegetal no te engañe, los aceites vegetales son ultraprocesados, no son buenos para nuestra salud.


Aceites refinados vegetales:


Los aceites vegetales se produce de las semillas. Estas semillas pasan por una serie de procesos y le agregan disolventes como el hexagono que es un derivado del petróleo crudo y otros químicos que son necesarios para convertirlo en aceite.


Los aceites vegetales refinados más comunes son: aceite de canola, de soya, girasol, maíz, algodón y cártomo.


Las compañías que producen estos aceites durante mucho tiempo han experimentado para lograr la máxima extracción de la materia prima, por eso han creado técnicas e incluso han hecho modificaciones genéticas a la materia prima para lograr el máximo rendimiento en la producción, estos aceites son refinados a altas temperaturas, además pasan por un proceso de blanqueamiento y desodorización para producir un aceite de cocina neutro y de sabor suave.


Los aceites refinados vegetales son muy populares en la elaboración de productos, fíjate en cualquier salsa que tengas en la nevera y con seguridad encontrarás que contiene aceite vegetal. No te confíes en esos productos “saludables” que en la etiqueta dice que son hechos de aceite de oliva o de aguacate seguramente te llevarás una sorpresa.






¿Cuáles son las implicaciones que pueden tener en nuestra salud?


  • Contienen peligrosos ácidos grasos trans estas son grasas hidrogenadas que se originan mediante la introducción de moléculas de hidrógeno en un aceite vegetal. Este proceso se denomina hidrogenación, esto hace que posean un alto índice de toxicidad y tienen numerosos efectos negativos en la salud como por ejemplo el aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

  • Son altos en omega 6, esto puede ocasionar inflamación en el cuerpo si se consume en altas cantidades. La inflamación está asociada a enfermedades del corazón, dolor en articulaciones, cáncer y otros problemas de salud.

  • Son altos en grasas saturadas.


Por lo tanto no es recomendable su consumo.


¿Pero qué sucede entonces con el aceite de oliva y el aceite de coco?

En estos dos casos el aceite es originado de la fruta y no de la semilla como es el caso de los aceites antes mencionados.


Aceite de oliva:

El aceite de oliva se extrae del puro jugo de la oliva, lo podemos conseguir de las siguientes maneras:


Extra virgen:

Este aceite es rico en antioxidantes y tiene propiedades anti inflamatorias además contiene altos niveles de grasas saturadas y monoinsaturadas.



Es perfecto para aderezar ensaladas y vegetales y es extraído directamente de la aceituna sin aplicarle calor, de ahí viene el término prensado al frío (cold pressed) que podemos leer en las etiquetas de estos productos.


No debe contener ningún químico y debe tener un nivel de acidez de 0.8%.